Conferencias de prensa para todos

FOPEA pide que los candidatos se comprometan a brindar conferencias de prensa, acceso a la información, legislación sobre el reparto de la pauta oficial y pluralismo en los medios públicos. Un pedido que incomoda a intendentes y al Gobernador.

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Una sana costumbre: denunciar los casos de corrupción en el Estado

Un médico cobró $8000 a un paciente por una cirugía en un Hospital público. Enteradas del caso, las autoridades exigieron la devolución del dinero a la familia y le prohibieron al profesional volver a atender allí. Por Adrián Pino.

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Edificios: atrapados sin salida

Concepción del Uruguay tiene al menos unos 30 edificios. Sólo unos pocos cumplen con los requisitos de seguridad para casos de evacuación. Bomberos reconoce que no está en condiciones de asistir un incendio en las alturas. *Por Adrián Pino

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Lauritto, el “pato” de la pelea por 2015

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El acuerdo para entregar la Terminal de Concepción del Uruguay a los empresarios del juego

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Ranking de calidad de vida en Entre Ríos

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Encuentro Nacional de Carreras de Comunicación 2013: La censura en tiempos de democracia informativa

RESUMEN de la Ponencia de Adrián Pino - ENACOM 2013 - Río Cuarto, Córdoba)

En los tiempos que corren, desarrollar la labor periodística en los medios de comunicación se ha vuelto una misión compleja. Además de los desafíos profesionales que imponen los profundos cambios tecnológicos y las modificaciones de las rutinas productivas que atraviesan los periodistas, el entorno empresarial y político generan nuevas barreras a la libertad de pensamiento que dificultan la expresión libre.

Como bien ha descripto recientemente Zigmunt Bauman, el problema de la libertad en tiempos de modernidad líquida reside en la paradoja de saber que “cuanta mayor es nuestra libertad individual, menos relevante resulta para el mundo en el que la ponemos en juego” (Bauman, Mundo Consumo, 2009).
En el universo de los medios de comunicación, esta descripción cobra un sentido de extrema actualidad ante los acontecimientos que deben soportar quienes ejercen de forma plena la labor periodística.


El presente trabajo aspira a presentar un caso testigo respecto a las formas que adopta la censura cuando la comunicación depende del interés privado. A su vez, frente a la dinámica de intereses espurios que dinamitan la libertad de expresión, es intención rescatar las experiencias innovadoras y autogestivas de un grupo de jóvenes profesionales que abrieron su propio espacio de comunicación y avanzan en la posibilidad de ejercer el periodismo con la libertad que requiere la responsabilidad de comunicar asuntos públicos. 

Para obtener la ponencia completa, envía un mail a pinocomunicacion@gmail.com



"Reactivar la economía desde el agua" - Nota de Adrián Pino publicada en diario La Nación.

Muy lindos los anuncios de los funcionarios, así que en breve se viene la nota de "el día después de las promesas incumplidas".

Gustavo Carbone, el último sabueso


Por Adrián Pino

Gustavo era de esos tipos que ya no quedan. Terco, persistente y, sobre todo, profundamente optimista. Así refundó uno de los medios de comunicación más plurales que hoy persisten en todo el periodismo argentino. Se fundió, se levantó, se volvió a tropezar decenas de veces y sin embargo nada pudo con su empeño y la pasión con que abrazó el periodismo.

Sabedor de los bueyes con los que araba, resistió los más duros embates: aprietes, represalias, intentos de "asfixia" económica con el jueguito de la pauta oficial y operaciones de toda cuantía. Aún en los momentos de mayor desesperanza, jamás perdió la lucidez ni bajó los brazos. Se mantuvo erguido, evitó arrodillarse y contestó con las mejores armas: la pluralidad, la apertura de micrófonos, la cesión de la palabra para decir con libertad, su bandera más preciada.

Emprendedor como pocos, sus ansias de consolidar un periodismo libre, soberano e independiente lo llevó a extender las fronteras de El Día más allá de lo imaginado, con la astilla que eso significaba para los que lo combatieron con ardides de baja estofa, con palos en la rueda, con chicanas que no hacían más que entusiasmarlo para redoblar los esfuerzos.

... El vacío es enorme, abismal. Pero en su partida nos dejó lo mejor de sus etapas: el entusiasmo de juventud (que lo acompañó hasta sus últimos días), la profunda vocación democrática que le demostró e inculcó a sus adversarios circunstanciales, y el ejemplo de una vida plena y sin medias tintas que nos contagió a quienes tuvimos el orgullo de compartir parte de sus días.

Se fue el último sabueso, aquel que gustaba olfatear donde hay que meter las narices, sin temor, con convicción y con pasión. Un periodista de raza al que nadie podrá decirle que alguna vez se hizo el distraído.

Taller de Periodismo y Derechos Humanos




“Los desafíos del Periodismo y la Escuela”

Con los talleres ya realizados en diferentes ciudades de la provincia, sigue adelante el Seminario-Taller "Periodismo y DDHH".
Este año, la iniciativa que promueve la Subsecretaría de DDHH de Entre Ríos, pretende fomentar la capacitación y reflexionar junto a docentes y comunicadores acerca de la relación del periodismo con los Derechos Humanos.
El Seminario está a cargo del Licenciado Adrián Pino, jefe de redacción del Diario “El Día” de Concepción del Uruguay, quien aborda la relación de los medios de comunicación con la educación y la tutela de esos derechos. Este año, el Seminario está orientado al análisis de “los desafíos del periodismo y la escuela”, frente al actual mapa mundial de la información, la concentración de los medios y las nuevas formas de censura que impone el vigente sistema global, que afectan un derecho humano básico, fuente del ejercicio de otros derechos como es el acceso a la información.
A lo largo de este taller, ya son cientos los docentes y comunicadores que se capacitan en esta temática, pero fundamentalmente aportan sus propuestas y problemáticas locales referidas a la violación de los derechos humanos y el rol de los medios en cada comunidad.
Ya hay una extensa lista de actividades para el aula y los medios de comunicación que está siendo organizada por el capacitdor para conformar una base de información de acceso público que sirva de guía para docentes y comunicadores.

Por contactos e información: pinocomunicacion@gmail.com


Ser periodista

La maraña de noticias que nos envuelve cada día hace que la mirada sobre la realidad se transforme en una empresa cada vez más compleja. La vorágine informativa nos distrae, nos aturde, nos atormenta. ¿O alguien se acuerda acaso de los títulos del miércoles pasado? Ni hablemos de lo que aconteció hace un mes atrás.

En la construcción de la escena pública, una noticia tapa a la otra, un escándalo esconde al anterior y una ola de nimiedades inunda toda la escena para ahogar las escasas miradas profundas que intentaron bucear en la realidad.

Gran Hermano, los bailes, el caño y la tele que habla de la tele operan permanentemente como disuasor de la mirada crítica. El ojo avizor queda envuelto en nubes y niebla que hace vizcosa la percepción de lo que ocurre.

Ser periodista implica luchar contra todo eso. Requiere molestar, investigar, denunciar, reflexionar, analizar e interpretar.

El trabajo es solitario, arduo, incómodo, pero necesario.

Porque el desconcierto que reina nos quita un poco de libertad. Equivocamos el rumbo, erramos el diagnóstico, perdemos de vista al enemigo y confundimos a nuestros carceleros.

Más que nunca necesitamos de los Walsh, los Urondo, los Conti y tantos otros que luchan en silencio y nos enseñan a desentrañar esa maraña que nos asfixia. Nos enseñan a no bajar los brazos frente a las tentaciones de la comodidad, nos enseñan a molestar, a incomodar.

Nos enseñan, sobre todo, que el periodista debe abandonar el lugar de la neutralidad para abrazar las banderas del compromiso.

Los pseudo bohemios

El resurgimiento del reggae como ritmo musical de raíz africana ha marcado una fuerte ascendencia entre los adolescentes de la Argentina.

Esta moda ha traído aparejada la aparición de una actitud pseudo bohemia por parte de algunos que adolescen –aunque ya no están en edad para ello– de ideas claras respecto de sus metas en la vida y terminan creando una imagen de si mismos que apenas si pueden sostener ante sus propios ojos.

Combinan ropas sueltas que mezclan la cultura hindú, los colores del África negra, el look de desidia que impuso la industria textil norteamericana y algún resabio de las culturas precolombinas en los accesorios, que se destacan por encima de las John Foos que se fabricaron con trabajo infantil y explotación.

Ese es el ropaje apenas que recubre una personalidad extraviada, que se disfraza de pseudo bohemia; dicen vivir “colgados” para no asumir responsabilidades, se muestran despreocupados por la vida material mientras pregonan la transformación del mundo.

Una transformación a la que creen aportar corriéndose del sistema, mientras alimentan los circuitos de consumo con cuanta cosa les ofrece el mercado.

Están confundidos: dicen adorar a Haile Selassie como si se tratara de un líder revolucionario, sin saber nada de este déspota etíope que aseguraba sin tapujos que “un rey no debe Jamás lamentar el uso de la fuerza”.

La confusión parece la norma y la apariencia, la necesidad.

Hablan de libertad, de elecciones de vida, cuando son prisioneros de esa imagen que ellos mismos se han creado. No se permiten bañarse muy seguido, prefieren pasar frío en una plaza antes que estar abrigados frente a la tele, y se alimentan de humo blanco con tal de no consumir “comida chatarra”.

Es así que mientras la vida transcurre, ellos permanecen al costado del camino.

Benedetti ya se ocupó de contestarles por nosotros: “…y te quedas inmóvil al borde del camino, y te salvas; entonces no te quedes conmigo”.

Diálogo con Aníbal Ford: ¿Lo que no está en Internet no existe?

Aníbal Ford es escritor, director de la Maestría en Comunicación y Cultura de la UBA y uno de los investigadores más comprometidos que tiene la Argentina. Preocupado por desmitificar el concepto de la aldea global y de “la nueva sociedad de la información”, en sus últimas reflexiones denuncia la existencia de “una brecha digital” que está haciendo que “mucho de nuestra cultura, de nuestra historia, de nuestra memoria, haya sido borrado, está siendo o va a ser borrado”.

El hombre, sexagenario ya y con pelo blanco, entra a la impecable aula de Posgrado con una camisa leñadora que desentona con la formalidad de la mayoría de los presentes. Su relato es pausado, tranquilo y seguro, con una voz ronca producto de largos años de gritar en la nada las terribles consecuencias que la introducción de los avances tecnológicos están generando para la identidad cultural de los países de América Latina.
“La base de mi razonamiento –explica Aníbal Ford– es que mientras por un lado tenemos que investigar, rastrear, discutir, los cambios constantes de las nuevas tecnologías o los temas y problemas que generan, por otro debemos tener en cuenta que esta problemática es sólo parte de la cultura de un 10% o 15% de la población mundial. Que el resto, que el "rest of the world" como diría la revista Colors de Benetton/Mondadori, casi el 80% de la población mundial, no participa de estas preocupaciones o discusiones, salvo en los sectores económicamente más altos de los llamados eufemísticamente `países en vías de desarrollo´.
Digo esto en el marco de una brecha social, económica, pero también infocomunicacional y cultural que se ha duplicado en los últimos 30 años, con tendencia a seguir creciendo”.

La falacia de la democracia informativa
La profundidad de razonamiento de Aníbal Ford parece no tener límites. Relaciona los hechos más diversos con situaciones globales, y a la vez locales, que hoy forman parte de esta nueva “sociedad de la información”, señalada por muchos como el inicio de una “nueva era” (Tercera Ola, dirían los Toffler) que va a traer la solución a todos los problemas gracias a la democratización de la información.
Y aquí es donde rápidamente Aníbal Ford pone la mirada y da la puñalada que hiere de muerte a este paradigma: “la sociocultura de nuestro tiempo no puede explicarse sino se tiene en cuenta que las diversas "industrias de lo simbólico", de la informática a la producción audiovisual, constituyen uno de los ejes centrales de la masa crítica de la economía mundial. Y también uno de sus soportes: sin las llamadas nuevas tecnologías no podrían entenderse el complicado y oscuro juego del capitalismo financiero internacional. Como también las nuevas formas de control social, identificación y espionaje, ni la presencia de los "grupos de inversión" en la comunicación y la cultura contemporáneas que han dado una vuelta de tuerca a la transformación en mercancía de todo tipo de práctica social crítica.

Borrar nuestra cultura
Para Ford, “esta situación de América Latina es claramente crítica. Y se acentúa con la generalización del uso de las nuevas tecnologías en los sistemas escolares, laborales y e institucionales en general. La masa de software, de información, de sistemas que hoy mueve el mercado internacional desplaza, muchas veces groseramente, no sólo la cultura o la sociocultura de los países pobres (basta analizar una enciclopedia en CDRom para comprobar esto) sino los posibles y adecuados ingresos de las nuevas tecnologías en sus proyectos y sistemas de vida, en el perfil de –como diría Herbert Schiller– "la información socialmente necesaria" que necesitan para sobrevivir. Si "lo que no está en Internet no existe" como a veces dice el despiadado marketing de la red, la conclusión es que mucho de nuestra cultura, de nuestra historia, de nuestra memoria, de los conocimientos sobre nuestros recursos, de aquello que precisamos no sólo para recordar sino para salir de la crisis, ha sido borrado, está siendo o va a ser borrado. En que esto no suceda está el centro de nuestro trabajo. O de nuestra pelea”.

El Tesista frente al espejo

La Dra. Claudia Romero ofrece algunas reflexiones acerca del complejo proceso de realización de una tesis.
"Uno no es el mismo luego de hacer una tesis. El trabajo del tesista es, en buena medida, un trabajo sobre uno mismo, sobre los propios modos de conocer y de abordar la realidad. De una tesis de doctorado uno sale transformado, cambiado en sentidos que trascienden lo puramente profesional. A medida que avanza, uno va modificando su modo de construir ideas acerca de esa realidad próxima sobre la que ha decidido indagar. Constata, por ejemplo, que el conocimiento se produce en un diálogo con otros, que la escritura inscribe el saber en una nueva dimensión y que hay en este proceso una suerte de ritual iniciático".(ver más...)
Para bajar el texto completo en PDF: http://www.educared.org.ar/biblioteca/coordenadas/files/romero.pdf

Educación: La aceptación de la incertidumbre

Lic. Anita Pino
La educación enfrenta hoy la tarea de actualizarse o perder toda significación en el contexto social. Los profundos cambios en los modos de operar con la información, han generado a su vez transformaciones profundas en los modos de operar con el conocimiento, lo cual conduce a un replanteo de las competencias básicas en educación.
Al profundizar en el significado del concepto de competencia se puede concluir que es el conjunto de habilidades y destrezas que posibilitan la acción en un amplio espectro de situaciones.
Edward De Bono, en su libro sobre el pensamiento lateral, habla de lo que él llama “estructuras de pensamiento” : estructuras organizativas diseñadas para ayudar a pensar y que se articulan perfectamente con las estrategias de pensamiento.
La enseñanza basada en el desarrollo de competencias, se fundamenta en un perfil terminal de alumno, precisado en términos de capacidades logradas, a fin de discernir qué selección de contenidos y de experiencias de aprendizaje y producción personal, son pertinentes.
Podemos usar nuestra capacidad natural de pensamiento, y nos será útil ; pero si creamos esquemas, métodos , habilidades y destrezas podremos hacerlo mucho mejor.
Actualmente existe una dicotomía entre las tecnologías de avanzada y el modelo educativo, lo que genera el llamado síndrome U.S.Te.D.
Uso
Subdesarrollado
Tecnologías
Desarrolladas
Se hace entonces indispensable un modelo educativo superador, basado en el desarrollo de competencias para interactuar con las nuevas tecnologías.