Un periodismo timorato

Pierre Rimbert - Para Le Monde Diplomatique (fragmento)

En todas partes, mantener la rentabilidad implica aumentos de productividad y una mayor concentración del capital. Exigencias que repercuten inmediatamente en las empresas de prensa bajo la forma de eliminación de puestos, incremento de flexibilidad y polivalencia. A igual salario, cada vez más periodistas están obligados a sumar a su trabajo el uso de programas de edición o compaginación, la redacción en línea, la animación de foros de discusión, e incluso el manejo de una cámara para alimentar la sección "video" del sitio internet. En estas condiciones, no es recomendable perder el tiempo en el terreno. "Mejor permanecer en la oficina, leer un buen informe, conocer un documento, hacer investigaciones en internet que correr micrófono en mano a La Courneuve", recomendaba el presidente de Radio France, Jean-Paul Cluzel, en junio de 2005.
El regreso de cierta combatividad en las empresas de prensa se debe finalmente a la disminución del empleo. El Presidente del Foro de Sociedades de Periodistas, François Maly señala que "en caso de desacuerdo, los periodistas ya no pueden dejar el diario para ir enfrente, porque ya no hay un enfrente". En efecto, la tormenta no se abate solamente sobre el ejército de reserva de periodistas precarios que tradicionalmente amortigua los embates del mercado: golpea a los empleados estables, en el corazón de las redacciones.


Un periodismo timorato
Una investigación realizada en 2006 por la Federación Internacional de Periodistas sobre los sindicatos de 38 países concluyó que "el empleo en los medios de comunicación se precarizó, se volvió más inseguro, más pesado (...) En el mundo entero, existe una tendencia a la privatización de los medios de comunicación del Estado; los periodistas experimentados son reemplazados por jóvenes recién recibidos, a menudo empleados por tiempo determinado". Para la mayoría de los organismos consultados, "la inseguridad del empleo produce un periodismo timorato" y genera "la decadencia del periodismo crítico y de investigación", mientras que "la concentración de los medios de comunicación y las presiones gubernamentales conducen a un empobrecimiento de la información".

Los blogs saltan la censura

El diario Clarín publicó hace pocos días un informe en el que da cuenta de la función que están cumpliendo los blogs en los países con fuertes censuaras en las prácticas culturales y sociales. Ese es el caso de Arabia Saudí, donde las mujeres, con serias restricciones en sus libertades cotidianas, coparon el mundo de la comunicación online como una forma de escape a la realidad para contar sus experiencias y dialogar sin restricciones.
En un país donde tienen prohibido conducir, han de cubrirse para salir a la calle, necesitan el permiso de su tutor para estudiar, viajar u operarse, las mujeres han encontrado en la red un espacio de libertad insospechado para expresarse. El boom ha sido especialmente fuerte este último año: ahora existen entre 500 y 600 blogs, más de la mitad escritos por ellas.


Controlar la red
Consciente de que Internet es un espacio difícilmente dominable, el reino saudí restringió su uso hasta 1999, cuando pudo controlar el acceso a los contenidos. El sistema de filtraje es uno de los más rigurosos y sofisticados del mundo. La lista negra de la Unidad de Servicios de Internet (ISU), el guardián de la ortodoxia en la red, incluye más de 400.000 webs.
Los blogs llegaron tarde a Arabia Saudí, hace apenas dos años, pero proliferaron rápidamente. Ahora los hay de todo tipo, en árabe y en inglés, desde los que cuentan reflexiones y vivencias cotidianas hasta los que inciden en los comentarios políticos. En su conjunto, reflejan cómo vive la nueva generación de saudíes, sus inquietudes y las barreras a las que los restringe su sociedad, y ofrecen una imagen del país que va más allá de "la tierra del desierto y los camellos, el petróleo y Osama Bin Laden", el estereotipo que denuncia un blogger. En manos de algunas mujeres, son una vía para denunciar la discriminación y participar en los asuntos públicos. La libertad con la que se expresan los blogs saudíes, sin embargo, reside en gran parte en el anonimato. Por ahora, los blogs alcanzan para saltar las restricciones culturales.

¿Qué son los títulos nefastos?

Muchas veces, autoridades, funcionarios, lectores, se quejan por lo que consideran “títulos nefastos” por parte de la prensa en los que se cuestionan actos de gobierno o decisiones políticas.

La pregunta que se dispara es saber a qué tipo de información se la considera “nefasta”: ¿se trata de las críticas a los gobiernos de turno por decisiones apresuradas e inconsultas? ¿está referido acaso a aquellos títulos que muestran la bajeza de las peleas entre los candidatos de una elección? ¿serán las malas noticias como muertes recurrentes o accidentes evitables lo que convierte a la información de la prensa en “títulos nefastos”?
¿O será en todo caso que el periodismo ocupa un lugar que la sociedad decidió dejar libre por no participar, por no comprometerse y abandonar la presión sobre las instituciones para que cumplan con su función?
¿Es acaso nefasto que el periodismo ejerza la crítica de los actos de gobierno cuando las instituciones de la República abandonaron toda tutela por la separación de poderes y el control de la cosa pública?
¿Se puede considerar nefasto que la prensa ponga en evidencia las bajezas humanas?
¿Puede pensarse que es nefasto que los medios de comunicación se ocupen de echar luz sobre varios temas pendientes de los cuales la agenda política no se ocupa?
¿No es más nefasta la actitud de aquellos operadores políticos disfrazados de periodistas que intentan torcer los acontecimientos para que parezca que todo va bien?

Ante este panorama, resulta indispensable avanzar hacia formas de educación de la mirada que nos enseñen a mirar de nuevo, a cambiar la dirección y perspectiva de la mirada, para no quedar encandilados por el brillo de la prensa oficial que diariamente publica verdaderos “títulos nefastos”.

Una denuncia grave, una respuesta clara

En junio de 2006, Concepción del Uruguay celebró el Día del Periodista con una denuncia del entonces presidente de la Unión Cívica Radical de Concpeción del Uruguay: falta de espacio en los medios de la ciudad para el centenario partido.

Independientemente de la percepción que los diferentes actores de la vida social y política puedan tener del fenómeno, no es saludable que un partido con tradición democrática sienta que quienes debemos operar como mediadores entre los protagonistas de la política y los ciudadanos estemos interfiriendo intencionalmente en esa relación.
La pesada herencia de la década del noventa con la aplicación de recetas de mercado en todos los ámbitos de la vida social parece haber invadido también a los medios de comunicación, transformando su lógica de servicio de información pública en empresas que cobran por informar.

La denuncia es grave y merece, al menos, respuesta por parte de quienes ejercemos esta profesión. Tal respuesta debe ser clara, contundente y sostenida en el tiempo: independencia de criterio, pluralidad de voces y puertas abiertas para todo aquel que quiera decir algo con fundamento.

La política encerrada en la tele

Así como en la década del 60 los trabajadores del área “servicios” superaron a los operarios manuales para dar inicio a la “Tercera ola” (que proclamó el ideólogo del establishment, Alvin Toffler); el día en que los contendientes de la arena política lograron captar la atención de más gente ante la TV que en un acto público, comenzó a cobrar forma una nueva ingeniería política. “Hace unos años se hubiera convocado a una manifestación (para obtener respuesta a un reclamo)...; hoy en día hay que contratar –apenas exagero, dice Bourdieu– a un buen asesor de comunicación (que) prepare algunos trucos que resulten sorprendentes... y se consigue así, gracias a la televisión, un efecto que no debe andar muy lejos del que se obtendría con una manifestación de 50.000 personas”13. (ver “Entre la visibilidad y la transparencia”)

En “El poder de la identidad”, Manuel Castells sostiene que “los medios de comunicación encuadran a la política”
14. Para comprender este proceso, dice Castells, “debemos hacer referencia a los principios generales que gobiernan las noticias de los medios: la carrera de los índices de audiencia, en competencia con el entretenimiento; el distanciamiento necesario de la política para inducir credibilidad”. Una lógica que atraviesa todo proceso de construcción de noticias, donde lo que interesa es “el acontecimiento, no la condición subyacente; la persona, no el grupo; el conflicto, no el consenso; el hecho que adelanta la noticia, no el que la explica” (Gitlin, 1980)15

Un mecanismo que fue descripto con claridad por Jesús Martín Barbero en su libro “Procesos de Comunicación y matrices culturales” al señalar que “el proceso de producción de noticias se halla en relación indisoluble con el proceso de transformación en `noticia´ del modelo de producción. Es en el proceso de circulación donde la necesidad que la producción tiene de información toma la forma de prensa periódica”. Una forma a la que Barbero califica como “la forma-mito del discurso de la prensa”, ya que “el sentido no existe sin la forma y toda forma es una imposición de sentido”, en un proceso que “transforma el acontecimiento en suceso, vaciándolo de espesor histórico y cargando a la noticia de sensacionalismo y espectacularidad”16.

Una operación que comienza desde el mismo momento de la selección de la información, ya que “los periodistas tienen unos `lentes´ particulares mediante los cuales ven unas cosas, y no otras... El principio de selección consiste en la búsqueda de lo sensacional, de lo espectacular. La televisión incita a la dramatización, en un doble sentido: escenifica, en imágenes, un acontecimiento y exagera su importancia, su gravedad, así como su carácter dramático y trágico”. (Bourdieu)17
Un relato periodístico que requiere “drama, suspense, conflicto, rivalidades, engaño, ganadores y perdedores” (M. Castells)
18

* Fragmento de la Tesina de posgrado en "Opinión Pública y medios de comunicación", Flacso 2004

Citas:
13 Pierre Bourdieu, “Sobre la televisión”, Anagrama. Pág. 29.
14 Manuel Castells, “El poder de la identidad”, pág. 354. Ed. Siglo Veintiuno.
15 Gitlin, 1980, pág. 28, citado en “El poder de la identidad”, Manuel Castells, pág. 354
16 Jesús Martín Barbero, obra citada, pág. 60.
17 Pierre Bourdieu, obra citada, pág. 25.
18 Manuel Castells, obra citada, pág 354.

Las crisis humanitarias más terribles que el periodismo no registra

Informe de la organización Médicos sin fronteras

El mundo vive terribles crisis que involucran muertes por desnutrición, guerras civiles, hambrunas y enfermedades fácilmente prevenibles que producen millones de muertes al año. Sin embargo, los medios de comunicación le dedican muy poca atención. Un informe de Médicos Sin Fronteras hace visible este costado doloroso de la marcha de la humanidad.

La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras difundió su informe anual que publica las diez crisis humanitarias más olvidadas por los medios de comunicación en 2006. Allí se destaca la devastadora situación que atraviesa la República Centroafricana (RCA), Sri Lanka y la República Democrática del Congo (RDC), entre otros países donde la desnutrición y la tuberculosis se cobran la vida de millones de personas. A la lista también se suma la violencia que se vive en Colombia, la guerra civil en Chechenia y las hambrunas que se viven en países como la India o Somalía.

La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) se ocupa de medir el espacio que le han dedicado los grandes medios de comunicación a cada uno de estos temas graves en materia humanitaria. Las conclusiones a las que arriban son realmente vergonzosos para la profesión que, por ejemplo, ha dedicado “medio minuto en todo un año a la crisis en Haití", afirma el informe, en alusión a los medios estadounidenses. “Haití, por ejemplo, se encuentra sólo a 50 millas de Estados Unidos y los medios dedicaron únicamente medio minuto en todo un año a cubrir la situación de la población sometida a una incesante violencia en su volátil capital Puerto Príncipe”, indica MSF.
En total, de las 10 crisis humanitarias más olvidadas que señala la organización, los noticieros de las cadenas de televisión más importantes de EEUU
dedicaron sólo 7,2 minutos de aire a estos países.

Cambiar la agenda de los medios
Para la organización está claro que “la mayoría de conflictos en el mundo pasan casi completamente inadvertidos, a pesar de que afectan profundamente la vida de millones de personas".
Si bien Médicos Sin Fronteras se ocupa de atender a estas poblaciones afectadas por diferentes situaciones de crisis (ver “Las 10 crisis más olvidadas”), la organización reconoce que “la cobertura mediática suele ser una precondición para un incremento de la asistencia y de la atención política. Tal vez no haya nada peor que ser objeto del abandono y el olvido más absolutos”, aseguran.
Aquí es donde aparecen las desigualdades “info-comunicacionales” de las que se ocupa el investigador argentino Aníbal Ford. Se trata de un acceso sumamente desigual a los avances tecnológicos y a las fuentes de información, producto de la brecha digital que existe entre países desarrollados y subdesarrollados, a lo que se suma la constitución de una agenda que no atiende la “información socialmente necesaria” y nos distrae en temas que desvían la atención.

Por ello, resulta estratégico comprender la incidencia del mapa que trazan los medios de comunicación. Devenidos en los nuevos cartógrafos de la vida cultural, los medios determinan “cuáles serán las historias visibles y de quiénes son (las historias) que permanecerán ocultas en los archivos de la historia” (Peter Mc Laren).